Patek Philippe
Fue en el siglo XVI cuando la rica cultura de la relojería Suiza, echó raíces en Ginebra.
Desde entonces, los primeros relojeros de la ciudad, fueron llevados por un celo casi fanático por buscar belleza y perfección.
Esta ética de relojería pura fue conservada viva a través de sucesivas generaciones y fue, además, la base sobre la cual Antoine Norbert de Patek inició sus negocios en 1839, y quien años más tarde se unió con el relojero Adrien Philippe.
En poco tiempo, esta asociación cambió la historia de la relojería, introduciendo innovaciones, numerosas patentes, como la corona para dar cuerda y poner el reloj a la hora; y obteniendo diversos "records" por la exactitud de sus movimientos mecánicos, varios de los cuales aún están vigentes.